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lunes, 1 de abril de 2013

Portomarín: Puentes y Río.


 

Puente romano.


Paseo del malecón, arco de estribo, fielato y capilla de Nuestra Señora del Puente o de las Nieves, del puente romano.




En la foto se aprecia la típica forma lombada de época medieval que le dio al puente Pedro Peregrino en la restauración ordenada por Doña Urraca en 1112.







En la foto se aprecia el carácter romano del puente en los tamajares adosados a las pilastras y sillares bajos.














Restos del arco central, visibles actualmente cuando baja el nivel del agua en épocas de estío.

El río Miño nace en el Pedregal, en la sierra de Meira a 700 m. de altitud y fluye subterráneo hasta la laguna Fonmiña considerada históricamente lugar de su nacimiento. Declarado reserva de la biósfera, discurre encajado, profundo y ancho en sus más de 315 km, los últimos 76 marcan frontera entre España y Portugal siendo navegables los 33 finales. Desemboca en el Océano Atlántico formando estuario en la Guardia (Pontevedra). Su principal afluente es el Sil. En su paso por Portomarín el lecho mayor esta constituido por la geología de la zona, la banda pizarrosa de Guimarey con lajas de pizarra y cantos rodados que formaban dos pequeñas islas llamadas "insua d´arriba" y "insua d´abaixo". La villa  estaba formada por dos barrios situados, uno por lado de su curso a 100 km aproximadamente de Fonmiña , encavándose en el terreno con cañones de gran de profundidad. En su curso podemos encontrar puentes de todo tipo, siendo el más singular el desaparecido romano de Portomarín, que dio nombre al pueblo. En los primeros siglos de nuestra era Portomarín tenia otro nombre, Ponte-Minea (Puente del Miño). Fue edificado en el siglo II en la época imperial de la etapa romana, único testigo de su dominio en  la zona junto con un ara votiva de Flavio Valerianus dedicada a la ignota deidad de Cvhve Berral (Dios de los celtas), encontrada en 1929 en las ruinas del monasterio de Santa María de Loyo. El carácter romano del puente lo demostraban los tajamares adosados a las pilastras y corte de sillares bajos. Fue enlace de caminos romanos que venían de Lugo y Monterroso entrando por la "corga" romana de San Roque y daba salida a tierras de Paradela, Sarria y León, abundante en minas de oro, metal que transportaban a Roma. Fue el puente más majestuoso de la cristiandad y el más largo del río, único paso junto con el de San Lázaro en Lugo y el de Orense, medía 152 m de largo por 3´30 de ancho. Un milenio después de su construcción  en 1112 fue destruido por orden de la reina D.ª Urraca,  para impedir el paso a las tropas de su segundo marido Alfonso El Batallador de Aragón, cuando la reina daba y recibía consejo de Gelmírez. Posteriormente en 1120 según consta en el Códice Calixtino, la propia D.ª Urraca cuando regresó con su ejercito de gallegos y castellanos al tiempo que conseguía la nulidad de su matrimonio con El Batallador en concilio celebrado en Palencia, manda su restauración a Pedro Peregrino, que le dio la forma lombada típica del medievo. Fue obra desafortunada a pesar de ser punto estratégico y de importante servicio hasta la reunión celebrada en Lugo un martes 5 de octubre de 1658 siendo alcalde de la ciudad Ortega, a la junta asistió Juan Ferrín, regidor de Vivero y jefe de la jurisdicción que albergaba Portomarín, para hablar sobre la posibilidad de reparar el puente, el Real consejo acuerda invertir fondos propios y pedir ayuda económica a todos los pueblos en un radio de 16 leguas, de los cuales varios de ellos dicen no estar en el radio marcado, razón por la que se nombra una comisión para averiguar la distancia entre el puente y A Coruña, O Burgo, Barcia, Valcarce, Neira y Villafranca del Bierzo. Finalmente en 1673 se repartieron 2.500 ducados en Lugo para construir nuevos puentes y reparar otros, sin mencionar Portomarín a pesar de ser reparado. Se desconoce con exactitud el número de arcos que tenía. El 16 de diciembre de 1801 el gran caudal de agua provocó una riada que derrumbó uno de sus arcos dejando incomunicados los dos barrios que componen Portomarín, San Juan y San Pedro, y por lo tanto sin servicio de correos y tabacos en uno de ellos, al estar situados uno a cada lado del río, con la única posibilidad de cruzar en barca o desplazarse a Lugo a 14 leguas de distancia y cruzar por su puente, también de época romana, hecho que los procuradores generales de las dos villas y jurisdicciones Juan Antonio Guitían y José López comunican al excelentísimo señor Pedro Ceballos. Según comunicado publicado en El Diario Regional de Lugo. El 5 de febrero de 1895 el alcalde de la villa Cándido López informa de un segundo derribo al Gobernador Civil provincial que afectó al arco central el mismo día del comunicado 5 de febrero de 1895 a las 11 de la mañana, informe del que se desprende que contaba con 11 arcos. En la Edad Antigua una vez construido el puente, los romanos obligaron a los indígenas (los celtas) que habitaban los castros a establecerse en el valle por razones de seguridad, creando el primer núcleo de población que alcanza gran esplendor en la Edad Media al elevar a categoría mayor como Roma y Jerusalén por concesión pontificia las peregrinaciones al sepulcro del Apóstol Santiago, convirtiendo Portomarín por el vado del puente en paso obligado del camino francés de  peregrinación. Fue testigo del paso de milicianos suevos, visigodos, castellano-leonesas, del levantamiento de los irmandiños y de las tropas francesas en la guerra de la independencia en su avanzadilla hacia A Coruña, soportó el paso de carruajes, maragatos y arrieros cargados con la mas diversas mercancías.
















Doña Urraca I reina de Castilla y León (1080-1126) hija de Alfonso VI, quien la casó con el conde francés Raimundo de Borgoña, debido a las relaciones políticas del rey con europa, al enviudar del conde contrajo nuevo matrimonio con Alfonso I rey de Aragón y Navarra (1104-1134), "El Batallador", las dificultades de este matrimonio tanto  personales como políticas, dieron lugar a un duro enfrentamiento entre ambos y sus reinos, con repercusiones estratégicas de destrucción y reconstrucción, una de las cuales fue el corte del puente romano de Portomarín, que ordeno la reina Urraca para cortar el paso de El Batallador camino a Compostela.

La edificación (el arco de estribo, la espadaña con capilla, campanil y paso inferior abovedado o fielato, que daba entrada al barrio de San Juan en el viejo) se traslada y restaura en la nueva villa en 1962,  bajo la dirección y proyecto de Pons-Sorolla redactado en 1955 por el mismo con un presupuesto de 372.715.33 pesetas Portomarín. Para mantener la bienvenida al peregrino en la nueva villa el restaurador Pons Sorolla lo situó en la colina de subida al Monte "Do Cristo", en forma de escalinata de un solo tramo con 46 peldaños de sillería, coronada con la capilla dedicada a Nuestra Señora del Puente o de las Nieves, construida en la segunda mitad del siglo XVII durante el mandato de Frey Juan González de Mendoza con la donación de los devotos de San Antonio, anteriormente había sido capilla de Santiago de traza románica. Con la elección del  nuevo emplazamiento se aseguró su visualización desde el puente moderno que da acceso al nuevo pueblo, representando simbólicamente la vinculación del conjunto monumental con el camino francés. En el año 1969 se redacta un nuevo proyecto de restauración con un presupuesto de 100.000 pesetas para la cubierta de la capilla realizada en madera y pizarra, encargado por el Ministerio de Educación y Ciencia tras los desperfectos sufridos a causa de los temporales, al arquitecto Pons Sorolla, el mismo que hacia cinco años se encargó de su traslado y restauración. El día 5 de agosto conmemoraban en el viejo pueblo la festividad de Nuestra Señora de las Nieves con, especial devoción invocando su protección ante los peligros del río, celebraban misa solemne que, escuchaban a lo largo del puente. Debido al estado ruinoso de la capilla la Virgen  fue trasladada a la iglesia de San Nicolás, situandola en el altar de la Virgen de las Victorias, con el traslado del pueblo la imagen se perdió como tantas otras piezas de valor artístico e histórico. El Códice Calixtino pone de manifiesto que al paso por la capilla de Santiago situada en la espadaña del puente se otorgaba bendición por Bula Papal a los peregrinos de Camino a Santiago, reconocimiento que le otorga a Portomarín un valor simbólico histórico al ser el único punto del camino francés con este privilegio, a parte de Villafranca del Bierzo con su puerta del perdón con los mismos ciclos de apertura que la puerta santa, situada en la iglesia de Santiago, donde los peregrinos enfermos o que habían sufrido accidente en la peregrinación podían ganar indulgencia plena como en Santiago de Compostela.



Puerta del perdón, en Villafranca del Bierzo

Arco de estribo y espadaña con capilla, lugar donde se otorgaba bendición a los peregrinos para continuar la denominada antiguamente ultima etapa del Camino a Santiago.  La singularidad de la capilla no residía en su dimensión artística si no en su valor rememorativo reconocido en el Códice Calixtino.



Manuela de Arenas a la derecha y Purita de Barelo lavando en el río, junto al arco, lugar habitual de las lavanderas.




Adelina de Constante dando de comer a sus patos junto al arco de estribo del puente romano


Los hermanos Domingo, Rosa y Leliño de Pisco, disfrutando de un baño estival.


María Jesús esposa de Elíseo de Pinpiniña con su hija Elvira.












Paquita da Dosinda y ¿?


Paquita, Amparito ( hija de Bautista, cavo de la guardia civil y de Amparo profesora de parvulario, en el viejo Portomarín). Maruja de Penoso.



En la foto en primer plano bajo el arco "caneiro de Pimpiniña"



Fotografía del "caneiro" de Manolo de Arenas y del único arco central del puente romano que se mantenía en pie en el momento del anegado del viejo Portomarín, dinamitado por FENOSA.





El río sin puente trunco la libre circulación convirtiéndose en barrera para el paso de personas y mercancías, motivando la reunión  de la Corporación Municipal, celebrada el 3 de julio de 1895, en la que tomo la decisión de establecer el paso gratuito de personas y ganado en barcas entre las parroquias de San Pedro y San Nicolás. Subastó el servicio por un año e importe de 1.000 pesetas. El transporte en barcas se convertía en todo un peligroso espectáculo en época de crecidas entre octubre y noviembre, efectuaban transporte de personas, mercancías y animales, especialmente a finales y primeros de cada mes dirección a la feria de Monterroso. El servicio de barcazas permaneció hasta la apertura "Da Ponte Nova" en 1930.




Pepe de San Pedro y Carlos da confitería en el río junto a la higuera de San Pedro.


Grupo de niñ@s, la primera por la izquierda, Maruja de Arenas.


Manolo de Arenas de pesca en su "batuxo"



Aurelio Castro, Manolito da Droguería, Pepe do Rivas, Gregorio de Barelo, Joaquín, ¿? y Antonio de Perico


Familia de Costa y Celestino.
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Familia Carro Nogueira. Señora Carmen y Ángel con sus hijos Lito, Encarnita, Carmiña y Carlos, con unos familiares de visita procedentes de Argentina.



Gregorio de Barelo, ¿?, Enrique de Baralló, Fernando de Vilarreguenga, Arsenio de Benjamín, Suso Verin y Genaro de Benjamín.




El niño Carlos Carro en compañía de algunos obreros que participaron en las obras de traslado, entre los que se encuentra Adolfo, primero por la izquierda y Chevaré, segundo por la derecha.






"Insua d´abaixo". La isla estaba poblada de "salgueiros" y pastos utilizados en época de estiaje para alimento de ganado vacuno.



"Insua de Arriba"

Puente nuevo.






Caneiro de Pimpiniña, arco de estribo del puente romano, al fondo puente nuevo


                                        




                                       
                                     

Entrada del puente al barrio de San Pedro

                                  

El 10 de septiembre de 1930 entra en funcionamiento el puente nuevo a 100 m. de las ruinas del romano. La licitación del puente se efectúa el 7 de febrero de 1925 con un 330.848,08 pesetas de presupuesto y un plazo de ejecución de 46 meses, marcando como fecha limite el 30 de junio de 1928. Se licitan a la vez las obras del tercer tramo de la carretera de Lugo a Portomarín con un presupuesto de 158.649,54 pesetas y plazo de ejecución hasta el 30 de junio de 1927. Ambas obras se licitaron y construyeron en tiempos de Primo de Rivera (1923-1930). El ingeniero y contratista era originario de León, llamado, D. Román y los canteros constructores de Pontevedra, ganaban sesenta pesetas mensuales. Moderno para la época reactivó la economía del pueblo después de años de transporte en barcas. Dio paso a las carreteras: Lugo-Sarria, Becerrea-Ventas de Narón, Portomarín-Puebla de San Julián y Lousadela, Taboada y Peares. De sobrias lineas, realizado en piedra y granito fue edificado sobre siete amplios arcos que sujetan siete pilastras, mide 165 m. de longitud. Encaja perfectamente en el entorno natural que ocupa sin destrozar el paisaje, por su color y armonía de formas.

           
              
Uno de los primeros autobuses en prestar servicios de linea regular a portomarin fue de la empresa Raúl de Sarria. En la foto el propietario junto a uno de los autobuses.

                                                





Marisol, Carmiña y Nenilla.


Lupe de Blanco 


Obdulia, Carmiña Carro, Carlos Carro, Encarna Carro, Elisa (tía de los niños) y Leonor (profesora en el Páramo)


Encarna Carro, Carlos Carro, Leonor, Carmiña Carro, Obdulia y Elisa (tía de los niños).



Hortensia de Rigueira con sus hijos, Cándido, Manolito,  Hortensita y una sobrina.
   




Encarnita Carro, Mercedes de Barbeiro y Rosa y Esther (tías de Encarnita) 


Rosa Carro y Maruja Nogueira


Rosa Carro


foto del 20 de septiembre de 1961. Trabajadores de Fenosa entre los que se encuentra Chevaré (segundo por la izquierda). 




                                                                   

Al fondo primeros cimientos del puente moderno, de pie de izquierda a derecha: Manolito da Droguería, Manolito do Café y Elíseo de San Roque. Agachados Tucho de Arjiz, Carlos da confitería y Pepe de San Pedro.

                                                                               


Año 1963. Adelina de Benjamín, Maricarmen do Peixe, Merche do Cura y Milagros de Costa






Después de cincuenta años sumergido bajo el agua, se conserva en buen estado. Es de destacar la perfección de la obra que soportó el peso de la grúa colocada sobre el para la construcción del puente actual o moderno, moviéndose ésta de lado a lado en toda su longitud por una vía, dejando durante el tiempo invertido en la edificación un solo lado de tránsito.


Puente moderno.






Se construyó por razones obvias con el anegado del viejo Portomarín, fue inaugurado en septiembre de 1963 por el Jefe de Estado, el dictador Francisco Franco. Salva 300 m. de de largo y 30 de profundidad, tiene 16 pilastras construidas en hormigón armado por las empresas Dragados y construcciones y Termax bajo las directrices del joven ingeniero José Antonio Torroja Cavanillas, Marques de Torroja, padre de la cantante Ana Torroja del mítico grupo Mecano y cuñado de Eduardo Fungueiriño ex-fiscal jefe de la Audiencia Nacional. Licenciado por la universidad politécnica de Madrid en 1957, donde cinco años después en 1962 se doctoró entrando como profesor y catedrático de hormigón armado. Desarrolló una carrera profesional referente en el siglo XX dentro de su gremio, siendo el mejor especialista en construcción de puentes en hormigón a nivel mundial en la época. En el tiempo empleado en la obra fue necesario el transbordo en barca de un lado a otro del río para la linea de autobús Lugo-Sarria. Una vez realizado el traslado del pueblo con el pantano lleno y las obras del puente sin concluir, sobre las pilastras fue habilitada provisionalmente una peligrosa pasarela de madera para cruzar el río. Teresa Arias Rey dice: en una ocasión la utilicé para ir a Cabodevila (localidad situada al otro lado del río) comencé a caminar y aproximadamente situada en el centro, a cada paso el balanceo era mayor, pensé en retroceder, mi marido me animó a seguir y miré hacía atrás, la distancia era la misma a un lado y otro, decidí continuar con el compromiso de no regresar por el mismo lugar.





























Diario El Progreso año 1963





















La casa familiar de Aurelio Castro conocida como casa "da Marcelina", fue la primera derribada en el barrio de San Juan, un año antes del traslado, por la necesidad del espacio que ocupaba para la construcción del segundo pilar del puente, y la primera del barrio de San Pedro para el mismo fin, la familiar de "Concha do Ferreiro", según cuenta su hijo el pilar ocupa lo que fue el espacio de la cocina.


Pepita do Estanco, Rosa Mari da Quinita y Adelina de Benjamín






Purita de Barelo y Milagros de Pisco de paseo por el puente moderno, aun en obras.


Adelina y Carmen con unos sobrinos de la primera


Las primas Maruja del España y Maruja de Penoso.


Adelina de Benjamín


En esta foto se observa que el mirador de San Pedro esta todavía sin hacer



En la foto se puede observar al fondo que el arco de estribo del puente romano aun no había sido edificado.






Tarjeta postal del año 1964.











Antonio de Blanco contempla los restos de lo que en otros tiempos fue la urbe de Portomarín desde el espacio que ocupaba la casa familiar.

 Molinos y serrerías

 

La energía hidráulica del Miño se aprovechada por medio de "aceñas" (molinos harineros), molían trigo, centeno y maíz. Eran bastante rudimentarios pero hacían buenas moliendas. Los molinos tuvieron un papel importante en la vida de los pueblos gallegos, eran punto de reunión de personas jóvenes que organizaban bailes en ellos esperando de la molienda, dando nombre a un tipo de ellos, considerado actualmente el baile más representativo de Galicia "A Muñeira". En general estaban atendidos familiarmente, molían de día y noche en épocas de mucho trabajo. Uno de estos molinos del viejo Portomarín tenía una pequeña fábrica de energía eléctrica que proporcionaba un débil fluido al pueblo, anteriormente el alumbrado de las calles se procuraba con farolas de aceite instaladas en las  fachadas de algunas casas. En las proximidades del burgo de San Pedro había un aserradero que surtía de madera al municipio y a la vez fabrica féretros.




Molino del viejo Portomarín conocido con el nombre de Aceña, que además tenia la fabrica de luz, situada en el tejado bajo.



Restos de el molino y fabrica de luz



Pasarela camino del molino de Liberato.




Molino de Liberato.



Aserradero de Benjamín Somoza.


Fauna-pesca




La pesca constituía un importante medio económico para la gente del pueblo gran conocedora del río y su fauna, Anguilas, trucha asalmonada, trucha bical, reo, pancha, lamprea, cangrejos y almejas que utilizaban como cebo eran las especies mas abundantes, siendo la más apreciada la anguila que ya destacaba en el siglo XVI, según dejo escrito el humanista y geógrafo, Cornide y Saavedra en el siglo XIII Portomarín abastecía Galicia y Castilla, la pesca en cantidad se realizaba y continua realizándose en "caneiros" (canales formados por dos muros de pizarra en forma de embudo llamados "espigas do caneiro" en cuyo vértice se encuentra una isleta de forma triangular llamada "pía" que tiene como misión formar las bocas del canal encauzando el agua en las salidas llamadas "carriolas" donde se coloca la red con forma de manga de cuatro a seis metros de longitud). Con la llegada de las riadas los pescadores van al canal en sus batuxos (barcas autóctonas) a reparar las "espigas" y levantar la "palloza" sobre la "pía" con varas de madera y paja donde pasaran la noche de pesca, algunos tienen "caseta" de piedra. El día elegido era al iniciarse las riadas en una noche oscura. Se instalaban en la "pía" donde cocinaban la primera cogida acompañada con vino, café y aguardiente, mientras tantean el llenado de la red para proceder a retirarla y sustituir por otra, operación que repiten hasta el alba,  momento de retirarse a descansar. Pasadas las riadas continuaban con la pesca el resto del año con "galleros"(red en forma de manga con cinco aros interiores para mantenerlo abierto y dos varillas exteriores que lo tensan), "cordas"(cuerda de 4 a 6 m. con anzuelos suspendidos), "nasos"(similar al gallero pero más grande), "esparaveles o chumbeiras"(red circular con forma de paraguas), y el "pardello"(red de un solo paño y malla sencilla).





Barcas autóctonas llamadas batuxos, tienen la delantera curva con dos cavernas o "vincos" transversales a excepción de un madero longitudinal.



Caneiro con"Pía" y "palloza" a medio construir



Caneiro con "caseta" de piedra. La propiedad de los caneiros era familiar, eran de libre construcción si podían costear las obras y transmisibles por herencia, también los podían alquilar y hasta el año 1932 existieron aforamientos que fueron derogados.





"Espigas do caneiro"



Red para las "carriolas" del " caneiro"



En la barca, ¿ ¿ y  Ramón de Martiño con sombrero, en la foto de la derecha mostrando un "naso" Manuel do Peixe.





Palloza en la "pía" y "naso"



Antonio do Trunfo haciendo un "naso"



Sección femenina de Lugo de visita a Portomarín viejo, tensando un "esparavel"




 Una manera de conservar las anguilas vivas era en Arqueta de madera donde las guardaban, cerraban con candado ataban con cadenas y sumergían en el río.






Clotílde de Victorino y Josefa de Costa en el caneiro de Gerardo.





Curso natural del río. la actividad pesquera cayó con la construcción del embalse. Actualmente la asociación "O Carruel" fundada en 1990 y dirigida por Manuel Ares trabaja en la recuperación de un oficio que antiguamente era medio de vida tanto para el municipio de Portomarín como Paradela, O Páramo y Guntin, manteniéndolo como valor etnográfico. Todos los años la consejería de medio ambiente, traslada anguilas desde el salto de Frieira al pantano de Portomarín, los pescadores asociados de O Carruel tienen un permiso especial que va de septiembre a febrero para los 60 caneiros situados a lo largo de los cuatro municipios, encargándose de devolver al mar a través de la Xunta de Galicia ejemplares adultos para completar el ciclo biológico. La asociación tiene un resultado positivo en la recuperación de este arte de pesca que pasa de generación en generación.



leyenda de la Virgen y el Niño

Cuenta la leyenda, que al lado de la capilla de Santa Mariña de Portomarín, río arriba, donde las aguas eran tranquilas y las rocas descansaban en su fondo, había una piedra que se dejaba ver. Cuando la Virgen, San José y El Niño pasaron por Galicia con su burro, escapando de Herodes, al  llegar a la villa y cruzar el río, el agua se torno veloz y ruidosa, María no queriendo despertar El Niño de su descanso y dijo: 

Río Miño, Río Miño, pasa quedo e caladiño. Non espertes ó Neniño que xa o levo durmidiño.

Entonces el río se quedo tranquilo, la Familia pasó sin problemas, El Niño continuo su descanso y aquella piedra medio sumergida quedo marcada con la pisada del burro, que para hacer pié había posado su pata en ella.

Leyenda narrada por D. Jesús Mato Mato, Sacerdote y conocedor de cultura tradicional.